Enfermedades de Transmisión Sexual

Enfermedades de Transmisión Sexual

Se describen las características de las infecciones que por transmitirse durante el contacto sexual se llaman enfermedades de transmisión sexual.

Enfermedades de Transmisión Sexual

 

En la actualidad se llaman Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) a un conjunto de enfermedades infecciosas, causadas por diferentes agentes etiológicos (etiología: causa), que se contagian por la "transmisión" de persona a persona durante la "actividad sexual. Actualmente se conocen numerosos microorganismos (virus, bacterias, parásitos, ácaros, ladillas) que producen estas enfermedades. Para que estos gérmenes puedan ser transmitidos de un ser humano a otro, por medio de las relaciones sexuales, deben tener determinadas características (factores de virulencia, etc.), y al mismo tiempo la persona que se pone en contacto con el microorganismo debe tener condiciones especiales para contagiarse (por ejemplo el sistema inmunológico alterado). Afectan tanto a hombres como a mujeres, pero en estas últimas es donde se ve más perjudicada la salud.


Las ETS son en algunos países el grupo de infecciones más frecuentes. En Estados Unidos después de la gripe, es la enfermedad que se presenta con mayor frecuencia en su población.


Hasta 1970 las ETS clásicas eran la "sífilis", la "gonococcia" y el "chancro blando". Pero en esa década se sumaron otras enfermedades,  como la "Hepatitis B", el "SIDA" (Síndrome Inmunodeficiencia Adquirida"), el "Papilomavirus" (HPV) que han superado a las ETS clásicas en importancia y frecuencia. Estas infecciones son más difíciles de diagnosticar, tratar y controlar lo que produce complicaciones que las convierten en enfermedades crónicas,  que en casos severos pueden llevar a la muerte, como en el caso del SIDA o la Hepatitis B.


Existen más de 20 enfermedades de transmisión sexual. A continuación se nombra algunas de ellas, y el agente que las produce:



Nombre de la Enfermedad                   Agente Etiológico


Tricomoniasis                                      Trichomonas vaginalis


Clamidiasis                                          Chlamydia  trachomatis


Gonococcia                                          Neisseria gonorrhoeae


Sífilis                                                    Treponema pallidum


Herpes genital                                      Herpes virus simple


Chancro blando                                    Haemophilus ducreyi


Linfogranuloma venéreo                      Chlamydia trachomatis


Hepatitis B                                            Virus de la hepatitis "B"


Síndrome de inmunodeficiencia           Virus de inmunodeficiencia humana (VIH)


adquirida (SIDA)


Virus papiloma humano (HPV)           Papiloma virus humano


Sarna                                                     Piojo púbico


Molusco contagioso                               Poxvirus


Micoplasmosis                                       Mycoplsma   



Los estudios actuales de epidemiología establecieron que las ETS son más frecuentes en la población adolescente (el 60% de las infecciones se presentan entre menores de 25 años, y dentro de este grupo el 30% tienen menos de 20 años). El riesgo de contraer este tipo de enfermedades es más alto en aquellas personas que tienen  varias parejas sexuales. Determinadas prácticas sexuales, como el sexo anal, son factores de riesgo que favorecen las  ETS. El uso de anticonceptivos orales ha influido para que los jóvenes tengan relaciones sexuales más libremente, lo que aumenta la posibilidad de contagio. Siempre se asoció el mayor riesgo de ETS a los niveles socioeconómicos y culturales más bajos, pero en la actualidad se ve la misma cantidad de infectados en todos los estratos sociales.


Algunos trabajos científicos hacen la diferencia entre las Infecciones de Transmisión Sexual y las Enfermedades de Transmisión Sexual. Esto se debe a que una persona puede tener una infección transmitida a través de la actividad sexual, pero no tener síntomas de enfermedad (se lo denomina "portador asintomático"), a diferencia del enfermo que además de estar infectado, sí tiene signos y síntomas producidos por la infección.


¿Cuáles son los síntomas por los qué puede consultar una mujer con una ETS?


Los síntomas pueden localizarse en la región genital (secreción o flujo genital, dolor pelviano, úlceras, pápulas, verrugas, vesículas, costras, máculas, ardor vulvar, dolor durante las relaciones sexuales, síntomas urinarios, etc.). O aparecer en zonas extragenitales ( adenopatías, ictericia, síndrome febril, dolores articulares, lesiones oculares, lesiones en la cavidad oral, etc.).


Hay que tener en cuenta que las ETS pueden no dar síntomas, siendo detectadas a través de estudios complementerios (por ejemplo HPV por medio de un examen cito- colposcópico, HIV por estudios en sangre, Clamidiasis con cultivos de secreciones). También conviene recordar que una persona puede tener más de una ETS al mismo tiempo. Esto es importante antes de iniciar un tratamiento, ya que conviene descartar otras ETS coexistentes para tratarlas en forma simultánea o sucesiva.


La Candidiasis vulvovaginal  si bien no es una ETS, pude ser transmitida durante la relaciones sexuales cuando la piel de la región genital está lastimada. En ese caso se debe indicar tratamiento a la pareja.


¿Cómo prevenir las ETS?


La forma más segura de prevenir las ETS es mediante la abstinencia sexual (relaciones sexuales vaginales, orales, anales).


Las relaciones estables, monogámicas, con un compañero sexual no infectado son otra manera eficaz de prevención de estas enfermedades.


¿Qué se puede hacer para reducir el riego de contraer las ETS?


Antes de iniciar una nueva relación sexual estar seguro de que el nuevo compañero o compañera no tiene una ETS, lo que se puede comprobar mediante los tets o análisis de sangre. Las mujeres deben hacerse una vez por año una prueba citológica (Papanicolau) y colposcopía. En la actualidad existen vacunas (HPV, HepatitisB) que ayudan a prevenir estas enfermedades.


Tratamiento


Para tratar estas enfermedades se utilizan antibióticos,antivirales, tratamientos locales con cremas o líquidos,  aplicación de técnicas quirúrgicas que congelan o queman la zona afectada y en casos más  excepcionales se extirpa el tejido enfermo.


Bibliografía: Gori, Jorge R. - Lorusso, Antonio y colaboradores - Ginecología de Gori - (2ª edición- 2005)













 

 

 

 

 
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