Destete: suspensión de la lactancia materna

El "destete" o suspensión de la lactancia materna debe hacerse en forma lenta y progresiva para que no afecte el bienestar emocional y la salud física del niño. En la mayoría de los casos se hace entre los 6 y los 12 meses de vida.

  • Destete: suspensión de la lactancia materna

Es frecuente escuchar en el consultorio “mi hijo no quiere dejar la teta”, y la respuesta del médico suele ser siempre la misma: “la primera que debe estar convencida que es el momento de sacarle el pecho es la propia madre”. Es la mamá quien elige el momento para no darle el pecho a su hijo, por supuesto siguiendo los consejos del pediatra.

La relación entre la madre y el hijo es única y la lactancia forma parte de este vínculo exclusiva, por eso cada mujer puede ir eligiendo la forma de suspender la lactancia. Lo que aconsejable es suspender la lactancia materna en forma lenta y progresiva, suprimiendo una mamada y reemplazarla por una comida con alimentos semiblandos, que seguramente le indicó el pediatra. El “destete” que se hace en forma brusca  crea en el niño una situación de inseguridad, porque no se debe olvidar que la lactancia es una forma de vínculo afectivo entre la madre y el hijo.

En la mayoría de los casos la lactancia materna se suspende entre los 6 meses y los 12 meses, aunque en la actualidad los pediatras aconsejan prolongar la lactancia materna por los beneficios que representa para el bebé la leche materna. Se puede dar de mamar hasta los 2 años, aunque a veces esto puede ser dificultoso para la mamá porque el “destete” cuesta más cuando el hijo es más grande.

En esta época en que muchas mamás trabajan fuera de su casa, no queda más remedio que suspender el pecho, pero siempre conviene hacerlo en forma progresiva. Una alternativa puede ser que la madre se saque la leche y la conserve, para que la persona que cuida al bebé mientras ella trabaja lo alimente con una mamadera con la leche de la mamá.

A veces la salud de la madre o situaciones de estrés obligan a suspender la lactancia, en ese caso también hay que hacerlo en forma lenta y progresiva, para que la salud y el bienestar emocional de bebé no se deterioren. Al hacerlo de esta forma tampoco la madre tendrá ingurgitación mamaria.

En los casos en que   la lactancia se suspende cuando los chicos son más grandes, es conveniente ir suspendiendo algunas mamadas y esto se facilita si cuando el niño quiere mamar, se orienta la atención del hijo hacia un juego o se le da algún alimento permitido. De esta forma de a poco el niño va disminuyendo su interés por tomar el pecho, y seguramente con el transcurso de los días pedirá tomar el pecho a la noche, antes de dormir, hasta que abandona este hábito.

Si bien es la madre la que decide cuando iniciar el “destete”es importante que el  siempre se haga con el consejo previo del pediatra, quien resulta una gran ayuda para guiar a la madre en este proceso, que incluye lograr una buena alimentación del bebé y mantener la relación afectiva entre la mamá y el hijo.      

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